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sábado, 22 de julio de 2006

Salzburgo

El fin de semana pasado vinieron de visita los padres de Adrián y, para el domingo, habían alquilado un coche para visitar Salzburgo. Adrián nos propuso ir con ellos a María José y a mí, para pasar el día con ellos.
Nos levantamos muy temprano, con la intención de llegar sobre las 8:00 a Schwedenplatz, cerca del centro, donde está la oficina de alquiler de coches. Salimos de allí, coche incluido y sin el jaleo de cuando nos fuimos hacia el Tirol/Stuttgart, aproximadamente a las 8:30. A Salzburgo llegamos a las 11:30, la mítica "ciudad de la sal" no se había movido de allí.




Nada más bajar del coche, pudimos observar a un señor mayor, vestido de tirolés. Se ve que los domingos y fiestas de guardar, es típico vestirse tradicionalmente. Fuimos hacia el centro de la ciudad, paseando por la orilla del río Salzach hasta llegar a Getreidegasse, la calle central del casco histórico de la ciudad, la más famosa de Salzburgo, caracterizada por los cientos de carteles que anuncian las tiendas, hechos en forja de hierro, de gran colorido y con un símbolo característico según el tipo de ejercicio comercial realizado en el local. Incluso las grandes marcas de hoy, el comercio moderno se ha adaptado a esta bonita tradición.
En esta calle tan especial, se encuentra la Mozarts Geburtshaus, donde nació y vivió Mozart sus primeros años. Hicimos nuestra primera parada en la casa-museo, pagamos 5€ y entramos a la visita. La verdad, nada de especial, salvo que, en parte, se conserva tal y como se vivía por aquella época, algunos muebles, el clavicordio donde empezó sus andanzas musicales... Empezamos a temer que los Salzburgueses estaban un pelín "tocados" del ala, pues en la casa-museo, había una habitación con cuadros de grabados sobre la ciudad, colocados al revés... un poco paranoico el tema. Despues de la "noespa'tanto"visita, fuimos por un pequeño túnel entre edificios, hacia la iglesia universitaria, justo detrás de la casa de Mozart. Psaamos luego por una residencia de estudiantes, Residentbrunnen, por una calle que nos llevaba a la Catedral ("Dom"). Antes de llegar, algo nos confirmó lo que decía de la habitación de los cuadros al revés en Mozarts Geburtshaus, que estos tíos... están colgados. Un helicptero Sikorsky del reves, aspas al suelo, en medio de una plaza... y lo peor... a hacer "eso"... le llaman "arte".
Tras la visita de la Catedral, estuvimos paseando por el mercadillo del centro. Habría algún tipo de fiesta local, pues estaba el centro muy animado. Los padres de Adri nos invitaron a comer Snitzel (escalope) con patatas fritas, etc... típico Austriaco. Un ratito de charleta en la sobremesa y para quitar la modorra post-lunch, comenzamos a la ascensión de la fortaleza de Hohensalzburg. Cuando llegamos, con la lengua fuera, tuvimos que pararnos a descansar... las cuestecitas tenían tela. Visitamos el museo, con su parte histórica y museo militar de la I y II G.M. y luego por la zona de las murallas, almenas y torreones, audioguía en mano, escuchando cómo se habían desarrollado los planes de ampliación de la fortaleza, gracias a la gran riquieza de Salzburgo en el conservante más utilizado de la historia... la sal... (de ahí Salzburgo :D la ciudad de la sal). Vendiendo sal, habían conseguido meter durante anios de asedios a más de la mitad de la población de la ciudad y alrededores.


(En la visita guiada por la fortaleza pudimos ver...)
Caida la tarde, bajamos y visitamos St. Peters Friedhof, el cementerio. Cruces, lápidas, y demás, que recordaban en ocasiones a los forjados de las tiendas de Getreidegasse, muy ornamentales. Pasamos cerca del helicóptero aquel al que llamaban "arte" y llegamos a Mozartsplatz, donde vimos una representación de un baile de la época de los emperadores, probamos la tarta Sacher (si, esa que se hace en el Sacher Café de Viena... pero... esta estaba mejor :P) y pasamos junto la placa conmemorativa del nombramiento de Salzburgo como Patrimonio de la Humanidad. Paseando por el centro, vimos la casa de Franz Schubert, y cruzando el río, llegamos a Mirabellegarten, los jardines del palacio de Mirabell. Atardecía y había que pensar en volver a Viena, nos quedaban un par de horas y media de camino de vuelta. Fuimos por el coche, y vimos otra casa-museo de Mozart (donde vivió 3 o 4 años de su vida)... aquí le sacan punta a todo... en Viena hay otra casa de mozart. Llegamos a viena sobre las 00:00 ... y, hacía frío!! un 16 de julio!! Pues eso, el descanso antes de que la última semana llegasen temperaturas de 38 grados, máximas históricas en Viena... la putadita para antes de volver a casa.

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